Una mañana Sebastián, un joven de 16 años, como siempre viajaba en autobús rumbo a su colegio. Con el fin de tomar aire fresco abrió la ventanilla y por esas cosas de la vida vio por primera vez a Diana, una jovencita de 14 años que llevaba puesto el uniforme de otro colegio.
Al momento de verla se fascinó con su parecer, especialmente con los ojos color miel de la joven. Aprovechando el instante del semáforo en rojo, ambos jóvenes se quedaron mirando mutuamente a los ojos y prácticamente casi sin parpadear.
El autobús volvió a avanzar, de manera que se continuaron mirando hasta que tomaron distancia. El joven quedo paralizado por aquella situación, lo que hizo incluso que se pasara de estación al bajar.
Ya en el colegio, en el momento del examen del día, se le nublo la vista y se le bloqueo la memoria. Por esto tuvo que entregar su evaluación en blanco.
Recordando aquellos ojos comenzó a imaginar la posibilidad de un reencuentro con la jovencita. Imaginó ponerse de novio con ella para llevarla a pasear, regalarle flores y presentársela a su madre.
Por intermedio de un conocido que asistía al mismo colegio que Diana pudo averiguar su nombre y edad, pero no más que eso ya que no tenían amigos en común.
Sebastián comenzó a perder el poder de concentración para las cosas habituales como el estudio. Esto se daba al mismo tiempo que imaginaba una historia amorosa con Diana, en la que en su mente para él era el amor de su vida. Además comenzó a frecuentar en la puerta del establecimiento donde ella estudiaba.
Cada tanto el tímido joven comenzó a ver a Diana pero a media distancia y no pudo conseguir de nuevo un cruce de miradas. De todas maneras, esto no impidió que siga construyendo mentalmente una fuerte relación. De esta forma, la relación que construía y proyectaba en su mente era perfecta.
Seba ya estaba sumergido con la imaginación en una relación formal, de esta forma ninguna otra chica tenia lugar en el corazón y en la mente del joven. Para él Diana era única, especial y justo lo que necesitaba para que su vida tenga sentido. Ya que ella era buena, fiel, amable, estudiosa y muchos otros atributos que para él ella por su parecer tenia.
Una vez se enteró que tres jovencitas tenían intenciones amorosas con él, pero de todas maneras ni las consideró. De aquella mañana en el autobús, Sebastián solo tenia puesta la mente en Diana y le era fiel.
Un día vio a Diana besarse con otro chico y el mundo se le desplomó, al igual que sus lagrimas que no paraban de fluir. Al ver eso, sintió un puñetazo en el pecho y una mano que lo apretaba en la garganta. Se enteró del muy reciente noviazgo de ella.
Al mes siguiente le avisaron que su amada terminó con el novio. Lo cual hizo que él sienta alivio y siga tratando de involucrarse con ella pero en menor medida.
Ya pasaron siete años. El tiempo hizo que ambos terminaran sus estudios, de esta forma él no la vio casi nunca más. Como son de la misma ciudad, solo la vio un par de veces en el centro comercial.
Por los avatares de la vida la pudo olvidar bastante, pero hoy analiza sus días pasados. Por ejemplo, admite que no conocía realmente el carácter de Diana, tampoco que música escuchaba, sus valores de la vida y ni sus creencias tanto intelectuales como espirituales.
Entonces hoy se pregunta: ¿Aquella historia fue amor? Y además, si alguien se la presentaba y se ponía de novio rápidamente con ella ¿Quién hubiese sido la novia de él? ¿Diana o un Capricho Mental?