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jueves 25 de junio de 2009

La loca Historia de Sebastián

Una mañana Sebastián, un joven de 16 años, como siempre viajaba en autobús rumbo a su colegio. Con el fin de tomar aire fresco abrió la ventanilla y por esas cosas de la vida vio por primera vez a Diana, una jovencita de 14 años que llevaba puesto el uniforme de otro colegio.

Al momento de verla se fascinó con su parecer, especialmente con los ojos color miel de la joven. Aprovechando el instante del semáforo en rojo, ambos jóvenes se quedaron mirando mutuamente a los ojos y prácticamente casi sin parpadear.

El autobús volvió a avanzar, de manera que se continuaron mirando hasta que tomaron distancia. El joven quedo paralizado por aquella situación, lo que hizo incluso que se pasara de estación al bajar.

Ya en el colegio, en el momento del examen del día, se le nublo la vista y se le bloqueo la memoria. Por esto tuvo que entregar su evaluación en blanco.
Recordando aquellos ojos comenzó a imaginar la posibilidad de un reencuentro con la jovencita. Imaginó ponerse de novio con ella para llevarla a pasear, regalarle flores y presentársela a su madre.

Por intermedio de un conocido que asistía al mismo colegio que Diana pudo averiguar su nombre y edad, pero no más que eso ya que no tenían amigos en común.

Sebastián comenzó a perder el poder de concentración para las cosas habituales como el estudio. Esto se daba al mismo tiempo que imaginaba una historia amorosa con Diana, en la que en su mente para él era el amor de su vida. Además comenzó a frecuentar en la puerta del establecimiento donde ella estudiaba.

Cada tanto el tímido joven comenzó a ver a Diana pero a media distancia y no pudo conseguir de nuevo un cruce de miradas. De todas maneras, esto no impidió que siga construyendo mentalmente una fuerte relación. De esta forma, la relación que construía y proyectaba en su mente era perfecta.

Seba ya estaba sumergido con la imaginación en una relación formal, de esta forma ninguna otra chica tenia lugar en el corazón y en la mente del joven. Para él Diana era única, especial y justo lo que necesitaba para que su vida tenga sentido. Ya que ella era buena, fiel, amable, estudiosa y muchos otros atributos que para él ella por su parecer tenia.

Una vez se enteró que tres jovencitas tenían intenciones amorosas con él, pero de todas maneras ni las consideró. De aquella mañana en el autobús, Sebastián solo tenia puesta la mente en Diana y le era fiel.

Un día vio a Diana besarse con otro chico y el mundo se le desplomó, al igual que sus lagrimas que no paraban de fluir. Al ver eso, sintió un puñetazo en el pecho y una mano que lo apretaba en la garganta. Se enteró del muy reciente noviazgo de ella.

Al mes siguiente le avisaron que su amada terminó con el novio. Lo cual hizo que él sienta alivio y siga tratando de involucrarse con ella pero en menor medida.

Ya pasaron siete años. El tiempo hizo que ambos terminaran sus estudios, de esta forma él no la vio casi nunca más. Como son de la misma ciudad, solo la vio un par de veces en el centro comercial.

Por los avatares de la vida la pudo olvidar bastante, pero hoy analiza sus días pasados. Por ejemplo, admite que no conocía realmente el carácter de Diana, tampoco que música escuchaba, sus valores de la vida y ni sus creencias tanto intelectuales como espirituales.

Entonces hoy se pregunta: ¿Aquella historia fue amor? Y además, si alguien se la presentaba y se ponía de novio rápidamente con ella ¿Quién hubiese sido la novia de él? ¿Diana o un Capricho Mental?

Cuento escrito por Relevo

16 comentarios:

La candorosa dijo...

En la adolescencia la imaginación y ciertos encantamientos con la imagen del otro generan en la mente a alguien que tal vez no exista...

De todos modos no deja de tener la magia que esa etapa de la vida conoce.

Interesante texto!!

Saludos!

Chukulo Helpame dijo...

Relevo, un gusto tenerte de vuelta, y te agradezco que te hayas tomado el laburo de leer semejante análisis político que me mandé a postear. Obvio que nadie puede estar de acuerdo con esos temas, que son tan engorrosos y tan subjetivos.
Con respecto a tu historia, diré que a mí me pasó algo similar a mis 14 años, y durante al menos dos años anduve más o menos en la misma que el personaje de tu relato. Hoy, luego de tantos golpes que me dio la vida sentimental, ya no tengo una visión tan optimista y romántica sobre el asunto. Por lo tanto, sentencio lo siguiente: si el pibe se hubiera animado a encararla a la mina de una, sin tantos miramientos, tal vez en cuestión de horas no querría saber más nada con ella. Perdón, pero vengo mal con los amores. Abrazo.

Dr. J dijo...

Yo fui (y creo que todavía soy) como Sebastián. Y tengo más de una Diana. XD

Saludos!

Relevo dijo...

Cando

Muy buena observación! más que nada cuando acotas o remarcas las siguientes palabras “En la adolescencia...ciertos encantamientos”. Creo que acertás con las palabras. Lo único es que veo que a algunas personas bastante adultas de edad les pasa igual...talvez sea que no terminaron de adolecer, quieren seguir en la adolescencia o a los humanos (de todas las edades) les pasa algo en la cabeza que los hace equivocar de camino. Me parece que pasa lo último que te mencioné.

Igual me parece que esa magia que decís, si bien suena muy romántica, es digamos media nefasta. Ya que este encantamiento puede hacer que la persona se equivoque muy feo.

Saludos!

Relevo dijo...

Chukulo

Ja ja, creo que esa seria una muy buena solución (es lo más lógico actuar sobre lo real). Además talvez la miraba de cerca y la chica tenia bigotes, je je. De todas maneras, como dijo La Candorosa acá juega la imaginación y más que nada hay un cierto “encantamiento”. Y creo que ese hechizo puede bloquear la lógica y por más que la encare, el chico puede seguir viendo en ella lo que él quiere y no lo que es.

Relevo dijo...

Dr. J

Je je, eso también suele ocurrir... también observo que a algunos les pasa que esa Diana va cambiando de cuerpo, es decir a veces esta en una persona y después se va trasladando a otras.

Mistika dijo...

Alguna vez inventé una historia...
las historias empiezan con la imaginación y acaban con la realidad...ilusión¿? lo q haya sido...

Un abrazo,
Mistika

Diego - Cerdos y Cerdas - dijo...

muy buena, vaya archivando este articulo para un libro

saludos

Relevo dijo...

Mística
Sería muy bueno que para todas las personas, sea fácil diferenciar entre “ilusión sensata que puede terminar en realidad” e “imaginación caprichosa que termina en locura o perjuicio”

Un Abrazo


Diego
Ja ja ja, bueno... pero lo dejo archivado acá en digital... para que no se ponga amarillo ni se lo coman las polillas, je je

saludos

Carla dijo...

Los amores idealisados de los adolescentes. Cuando tenia entre 14 y 16 años me enamoraba de chicos que no conocia, que nunca habia hablado con ellos.
Creo que es el amor de esa edad, en la adolescencia uno idealiza mucho a las personas.

Muy buen post!

cerdosycerdas.com dijo...

jaja, mirá que ya las poillas empiezan a picar la pantalla

Relevo dijo...

Carla
Que grande!! Pusiste el dedo en la llaga... y usaste justo una palabra correcta “Idealización” .
Creo justamente que eso de “enamorarse de quien uno no conoce” NO es amor, si lo analizamos con madurez podemos concluir que es ridículo que lo sea.
Concuerdo que talvez sea algo solo de esa edad, aunque en otras edades puede llegar ocurrir. Más que “amor de adolescente” lo llamaría “capricho adolescente” o simplemente “capricho”... que a su vez puede ser nefasto.

C y C
Jeje, tenés razón... en digital también hay otro tipo de polillas... hay que cuidarse.

Carla dijo...

Concuerdo totalmente con vos,aunque yo creo que ademas del capricho es un enamoramiento al amor. Deseamos a esa edad o en otras tanto enamorarnos que volvamnos todos nuestros sentimientos a una persona, aunque no la conozcamos.Estamos enamorados del amor, queremos con todas nuestras fuerzas sentir ese sentimiento.

Relevo dijo...

Carla
Muy bien! muy bien! Coincido con tu planteo, yo realmente también creo que sucede eso (aunque solo en algunas personas). Digamos que a los adolescentes (aunque no solo a ellos), en cuanto a su vida social o “amorosa”, se les presenta 4 opciones:

1 Buscar su “amor verdadero”
2 Esperar su “amor verdadero”
3 Elegir una vida de juerga y jarana
4 Decidir permanecer en soledad

Acá Seba eligió la opción 1, la que “generalmente” es elegida por las mujeres de esa edad, aunque también por algunos hombres.

En ese afán, de seguir en la búsqueda del amor y sentirlo, fuerzan las cosas que no existen o que realmente no sienten . Esto lo hacen idealizando mentalmente hasta llegar a un encaprichamiento.

En síntesis, algunos eligen buscar el amor (vos talvez llamas a esto “enamoramiento del amor”) y si no está lo fuerzan.
Esto también está relacionado con querer apurar los tiempos y con el vago concepto que se tiene y que tienen de la palabra “Amor”.

Conclusión, me parece positivo que se elija la opción 1, lo malo es forzarlo, apurarlo y no ser cuerdo.
Por lo tanto me parece que más positivo aún es la opción 2, que es la 1 pero mejorada. Además, contiene y acepta en un primer momento ser la 4 y a la vez es adversa a la 3.

Bueno, me sacaste un pequeño ensayo :) ...gracias.

Kapasulinos dijo...

Me encanto este relato... eramos asi de adolescentes!

Relevo dijo...

Hola Kapasulinos!
Sí...creo que la mayoría de los adolescentes “flasheó mal”, al menos en algún momento.

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